Vacaciones

Vacaciones
No somos realmente una familia de vacacionar demasiado y la verdad es que no es por falta de gusto si no de posibilidades. En esto de construirnos en un país extraño partiendo de 0 hemos estados bastante ocupados saltando de trabajo en trabajo y estudiando para poder estar donde estamos ahora. Pero cuando hemos vacacionado hemos disfrutado a lo grande.

¿Con qué momento te quedas?

Vacaciones Nimrod

Nimrod

Éstas fueron nuestras primeras vacaciones de casados, las primeras juntos. Toda una experiencia. Decidimos salir a acampar y eso era todo lo que llevábamos en mente. Al señor esposo le gusta conducir, (aunque no le da por sacar la mano por la ventanilla) y decidimos que alquilaríamos un coche, nos iríamos a un sitio con zona de baño y acamparíamos allí, o donde fuera. La cosa es que dimos bastantes bastantes vueltas, nos medio remojamos los pies por ahí en el Kineret y nos encaminamos a encontrar lugar para acampar y pasar la noche. Pero resultó que no estaba tan fácil la cosa porque uno de nuestros requisitos era que tenía que ser gratis, por lo que todas las zonas acomodadas y de fácil acceso para dos jovenzuelos que no conocían tanto el país eran de pago. Así que dimos unas vueltas más y decidimos que “por aquí a la derecha, de donde ha salido ese coche, a ver si sí” y el sitio pues nos gustó.
Montamos la tienda de campaña que carecía de un cierre decente para la mosquitera, amontonamos palos y piedras para la fogata, sacamos bocata y una vez acomodados y con los estómagos llenos decidimos dormir. Y estábamos ya en ello cuando comenzamos a escuchar un ruido extraño, como de un animal salvaje (recuerdo que no sabíamos dónde mierdas estábamos), el ruido era bastante intenso y fuera el bicho que fuere parecía cabreado. Era como una especie de “uuuuuhhhhhhh” profundo, seco, no estaba contento. Nos miramos sin saber muy bien si salir de la tienda, meternos en el coche y pirarnos o si esperar a ver si el animalico en cuestión decidía acercarse. Yo me asusté un poco y en la conversación que estábamos teniendo entre susurros empezó a aparecer la palabra oso. Ante la duda decidimos salir de la tienda y meternos en el coche que estaba al ladito y parecía bastante menos endeble. Con el corazón latiendo bastante fuerte ya y sin saber muy bien qué hacer después empezamos a escuchar algo que se parecía bastante a una prueba de sonido. Entre los instrumentos de nuevo el “uuuuuuhhh”del micrófono.
El resto de la noche la pasamos bastante tranquilos en la tienda, de nuevo, y en cuanto se nos pasaron las carcajadas de lo ridículo de la situación y de nuestro temible oso nos quedamos dormidos. De madrugada vinieron a visitarnos otros animalillos, esta vez eran de verdad y aunque nos inquietamos ligeramente (como antes dije, la cremallera no cerraba bien) amanecimos con ganas de la siguiente parte de nuestro viaje: La visita a la Fortaleza de Nimrod.
Para los amantes de los sitios antiguos, las vistas espectaculares y los murciélagos éste es su lugar. La fortaleza es una pasada y a pesar del calor que hacia nos resultó un trayecto tranquilo y fácil, con el añadido Y para más guistico cuando fuimos había sólo un par de familias más, así que pudimos disfrutarlo y sumergirnos un poco en la arquitectura.
La vuelta a casa fue mucho más tranquila, también porque ya sabíamos a donde nos dirigíamos e íbamos disfrutando de los paisajes y la compañía.